lunes, 21 de julio de 2014

La educación azteca


La educación de los aztecas tenía como propósito fundamental, formar la personalidad del individuo, lo cual se expresaba en lengua náhuatl como “in ixtli, in yollotl”, “alcanzar el rostro y el corazón”. En toda
actividad se les inculcaba un gran sentido de la familia y del grupo humano. Su educación era tradicionalista y estaba basada en un origen bélico, por esa razón es considerada una cultura guerrera.

La educación de los aztecas al principio se dio en un medio hostil,por lo cual su educación tenía un carácter marcadamente religioso ya acentuado con una preparación militar, estas circunstancias determinaron la finalidad de su educación con dos objetivos esenciales: el religioso y el bélico, este último subordinado al religioso.

La educación de los aztecas presenta un marcado carácter tradicionalista; es decir el ideal educativo es mantener, usos y costumbres, religión y gobierno, inalterables. El tradicionalismo pedagógico de los aztecas persistió hasta la llegada de los españoles. El códice mendocino, nos ofrece por medio de jeroglíficos el proceso educativo por el que pasaba el niño azteca desde el momento de su nacimiento hasta llegar a convertirlo en un ser responsable para subvenir sus necesidades.

El carácter ceremonioso de los aztecas, se expresaba en losacontecimientos más importantes de la vida familiar y así cuando nacía un niño la tecitl o comadrona, pronunciaba un bello discurso lleno de palabras corteses y expresivas que señalaban inexorablemente la función social del hombre y la mujer.
A los cuatro días de nacido, el niño era bautizado, por medio de una ceremonia domestico- religiosa; la casa se adornaba según el sexo del bautizado y la comadrona volvía a pronunciar el discurso recalcando el
destino del recién nacido. Cada acto encaminaba al nuevo ser a realizar el ideal bélico – religioso de la educación; y cuando el niño aún era de cuna, los padres lo consagraban mediante otra ceremonia especial, con la presencia del director del plantel educativo, a su futura escuela donde debía concurrir más tarde. En educación doméstica, incumbía al padre la formación del niño y a la madre la de la niña y era dura y
austera; principiaba en el tercer año de vida y en esta etapa los niños recibían consejos para corregir su comportamiento. A los cuatro años los reprendían a golpes. A los ocho se les amenazaba con pincharles
con púas de maguey. A los nueve se les hacía efectiva la amenaza anterior. A los diez los niños eran castigados a palos, a las niñas se les ataban las manos y se les amenazaba de darles golpes. A los once
años se les obligaba a aspirar humazos de chile, a los niños que hacían
algo indebido; a las niñas sólo se les amenazaba. A los doce años los castigos consistían para los niños en acostarlos en tierra mojada. Las niñas eran obligadas a barrer las calles por la noche.

Desde los cuatro años la madre enseñaba a su hija las primeras tareas fáciles y a los cinco aprendía a deshuesar e hilar el algodón, que perfeccionaban en los años siguientes, aprendían a tejer, moler el chile,
La Educación de los Aztecas el tomate y el maíz, barrer la casa, lavar y en general a practicar todas
las labores domésticas. También el niño desde los cuatro años ejecutaba en el hogar trabajos
fáciles y a los seis años los niños iban con sus padres a la chinampa, al mercado donde aprendían a vender, acarreaban leña y se les enseñaba a componer y tejer la red. Ya a los catorce años el muchacho aprendía
el oficio del padre y sabía pescar con habilidad. La educación era dura y austera. La sobriedad en la alimentación, el endurecimiento físico, para soportar las inclemencias del clima, así como la fatiga y el dolor, lo cual se lograba con una disciplina rígida. Se les inculcaba amor y obediencia a los padres, reverencia a los
ancianos, temor a los dioses y a cumplir con se deber. Este tipo de educación respondió a una necesidad impuesta por el medio. Su origen y finalidades lo justifican ; el instinto de supervivencia obligó a los aztecas, a formar hábitos de sobriedad en la alimentación, la inclemencia del clima y la pobreza inicial le dio resistencia al dolor y a la fatiga y la obligación tributaria así como su engrandecimiento hizo
posible el efectivo aprendizaje de los oficios paternos. En lo correspondiente a la educación pública a los quince años los jóvenes, según a la clase social a la que pertenecían, ingresaban a dos instituciones sostenidas por el Estado. Si el muchacho era hijo de nobles, era puesto bajo la dirección del sumo sacerdote del Calmecac (hilera de casas), y si era plebeyo se le entregaba al tepuchtlato o jefe del Tepuchcalli (casa de jóvenes). El Calmecac estaba anexo al templo mayor y allí el estudiante podía estar toda la vida convirtiéndose en sacerdote o salir para casarse. La entrada del joven a la institución era acompañada de discursos rituales, pronunciados por padres y maestros, donde se ponía de manifiesto la finalidad de la educación allí impartida. En el Calmecac la educación era dura y los quehaceres pesados. El curso de la educación constaba de tres grados, para llegar a sersacerdote y duraba aproximadamente cinco años cada uno. Se levantaba a los jóvenes a las cuatro de la mañana y realizaban todos los quehaceres necesarios para el uso y conservación del edificio. Además eran adiestrados en la milicia y en caso de guerra iban en
campaña acompañados por los sacerdotes. El Calmecac era una escuela donde se formaban hábitos para dominar la voluntad, los apetitos y el dolor. Se les transmitía toda la ciencia astronómica, el conocimiento de la cuenta calendárica; se les enseñaba a hablar con propiedad, urbanidad y retórica; dominaban la lectura y escritura jeroglífica y los cantos sagrados; con los pocos signos de su sistema vigesimal, aprendían a
contar y podían resolver operaciones complicadas.

Existió también un Calmecac para las jóvenes que se dedicaban al servicio de sus dioses y en el la enseñanza era religiosa y sólo podían salir para casarse. El Tepuchcalli era la institución educativa donde asistían los jóvenes del pueblo, después de los quince años de edad; para convertirse en valientes y hábiles guerreros. Esta fue una educación práctica y respondía a las necesidades del medio geográfico y social en el que se
desenvolvían los aztecas. En cada barrio o calpulli había tepuchcallis donde los jóvenes ingresaban en medio del ceremonial acostumbrado. Una vez internados en esta escuela se dedicaban a mantenerla limpia, la vida allí era difícil y sufrían penitencias y privaciones; cooperaban en el laboreo de las tierras del Tepuchcalli, que proveía su sustento, intervenían además en la construcción de templos, palacios y calzadas.
La enseñanza primordial era el dominio del arte de la guerra, que se iniciaba con el acarreo de la leña, el adiestramiento en el manejo de las diversas armas y en la práctica para poner emboscadas y hacer con
éxito el papel de espías. Aprendían también civismo, artes y oficios, la historia, las tradiciones y
cultivaban el hábito de la obediencia a la religión, así como el saber guardar continencia alcohólica y sexual.
Existió también un Tepuchcalli para las jóvenes, existió uno en cada barrio y sólo dio enseñanza religiosa y doméstica.

No sólo contó con educación doméstica y pública la cultura azteca, si no que también llego a contar con educación estética. Ésta era impartida en el Cuicacalco escuela donde se enseñaba danza, música y canto. Allí concurrían al atardecer los jóvenes del Tepuchcalli y las jóvenes también. Usaban vestidos especiales muy hermosos y se adornaban de manera especial para concurrir a esta institución; eran dirigidos por un jefe noble que presidía las reuniones que duraban casi hasta la media noche, donde se danzaba, cantaba y bailaba. Las jóvenes eran acompañadas por maestras que cuidaban de ellas. Las jóvenes de la nobleza asistían a una especie de Calmecac femenino anexo a los templos; el sostenimiento de su educación corría a cuenta de sus padres o de las mismas alumnas que contribuían con su trabajo en el templo al pago de su educación. Se convertían en sacerdotisas del templo, y debían sujetarse a la disciplina severa y a vivir recluidas, los votos podían hacerse por uno o por varios años o por toda la vida. La mayoría de las jóvenes salían del Calmecac para casarse. La educación incluiría el ritual, la enseñanza doméstica y la educación
moral. Para concluir, entre las características más importantes de la educación azteca están que era elitista, tradicionalista, era imitativa, se regía por la religión, era disciplinada, tenía carácter militar y era no coeducativa.

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